Los que han estao allí, dicen que las ciudades huelen siempre a menta fresca y a naranja verde, casi amarilla y amarga. Los que han estao allí, dicen que la bruma espesa huele a humedad y a ganas, a muchas ganas siempre de currar, de trabajar. Los que han estao allí, cuentan entre suspiros que la madrugada huele a café caliente, churros, porras, mantequilla con mermelada de fresa y pan siempre recién hecho. Los que han estao allí, dicen que la mañana huele a trabajo digno, renta y  a oportunidad.

Los que han estao allí, dicen que la vida nunca, ¡nunca! ha sido ni será para ellos fácil. Pero los que han estao allí, dicen que hay trabajo digno, ¡honrao! para progresar. Los que han estao allí, dicen que currando duro se puede vivir y se consigue vivir. Los que han estao allí, dicen que no todo es perfecto pero lo parece, mejor aquí donde no nos matan y podemos vivir. Los que han estao allí, dicen que hasta han celebrao, ¡han llorao! Los que han estao allí, dicen que recuerdan, a veces, lo que es el Ramadán o la Navidad.

Los que han estao allí, recuerdan con dolor, llanto y amargura, mares bravos, grises, recios y hermosura; balsas negras, algas frías, verdes y hermosura; tormento, amargura y noches con gente presa del mar. Los que han estao allí, recuerdan siempre mucho frío. Lluvia, viento huracanao… golpes de olas y frío glacial…

Los que han estao allí, recuerdan negrura, espesura, salitre y humedad… Los que han estao allí, recuerdan vasos de plástico siempre, siempre muy caliente. Con tapa, cucharilla de plástico, terrón de azúcar amarga y regusto a dolor. Pérdida y mar. Los que han estao allí, recuerdan miradas perdidas, de tristeza. Los que han estao allí SIEMPRE recuerdan miradas de amor  y solidaridad.

Los que han estao allí, recuerdan ese mar embravetao y altivo, luchando contra el cielo, la tierra, el fuego y la gaditana sal. Los que han estao allí, cerraban siempre los ojos, con miedo constante,  mientras la espuma blanca del romper de las olas besaba las rocas del litoral.

Los que han estao allí, no distinguían Grecia de Turquia, España de Melilla, babor de estribor, proa de ná. Los que han estao allí, sólo sabían con certeza absoluta que querían llegar aquí. Los que han estao allí, nunca hablan porque les duele el alma. Los que han estao allí, saben, por desgracia, como sabe la salitre, la madera, la arena y el mar.

Los que han estao allí, no volverían jamás aunque los matasen de nuevo. Los que han estao allí, no entienden que de esta Europa rica siempre los quieran echar. Los que han estao allí, maldita su suerte, no entienden como quien no ha visto la muerte, las bombas, el hambre o el miedo… como quien tiene en su recuerdo la peste, trincheras, bombas nucleares o el Holocausto los puede juzgar, los puede echar sin más. Los que han estao allí…

Europa, la rica Europa, la vieja Europa. La Europa de Mozart o Stalin, la Europa de Isabel II o de Colón, la Europa de las letras y las ciencias. La Europa de la dicha o el dolor.

La Europa que expulsa hacia Turquía. La Europa que avergüenza al por mayor. La Europa que no evita que sonría un niño cuando pena su dolor. La Europa del recorte y la miseria. La Europa del 0%, la vida sana y el color. La Europa que siempre va por delante. La Europa que olvidó el 39, el 45, el muro de la vergüenza y el deshonor.

La Europa que expulsa a quien la necesita. La Europa que no siente dolor. La Europa tan lejos de mi Andalucía.

La Europa a la que NO pertenezco yo.

Los que no han estao aquí… no saben lo que les espera en Europa…

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2 comentarios en “Los que han estao allí

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